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SIGEP 2026: cómo capitalizar una feria internacional antes, durante y después

  • Foto del escritor: Lisette Villacres
    Lisette Villacres
  • 5 feb
  • 3 Min. de lectura

Trabajé durante muchos años en relaciones internacionales dentro del sector público y esa experiencia me dejó una convicción clara: las relaciones internacionales son atractivas y útiles para cualquier sector, siempre que quien impulse la iniciativa tenga una visión global y claridad estratégica. No son patrimonio exclusivo de la diplomacia ni de los grandes organismos; funcionan también, y muy bien, en industrias creativas, productivas y culturales.


Desde esa lógica, de la mano de POP2GO, una heladería artesanal de origen manabita, fundada por Marco Andrade y Valeria Bellettini y ahora con presencia en distintas partes de Ecuador, participé a mediados de enero en SIGEP 2026, una de las ferias internacionales más relevantes para los sectores de heladería, café, pastelería, chocolatería y pizza.


SIGEP es, en apariencia, una feria comercial. En la práctica, es también un espacio de articulación cultural, técnica y relacional: cámaras binacionales, actores vinculados a embajadas, proveedores, competencias, showcookings, networking intenso y mucho aprendizaje concentrado en pocos días. Precisamente por eso, si no se gestiona bien, el riesgo de dispersión es alto.


Antes: pensar la participación en la feria como un proyecto


Proponer la participación en una feria internacional no debería ser una decisión espontánea. Implica asumirla como un proyecto, con objetivos, roles y tiempos definidos. En una primera experiencia, el nivel de reglas, documentación y procedimientos puede resultar abrumador; sin embargo, tomado estratégicamente, sirve como referencia para ordenar el proceso.


En esta etapa, tres elementos fueron clave:


  1. Adoptar una lógica de gestión de proyectos, usando los requisitos formales como marco de organización y no solo como carga administrativa.

  2. Conformar un equipo multidisciplinario, con competencias y roles predefinidos. Pretender que todas las personas hagan todo no es eficiente y termina diluyendo los objetivos.

  3. Establecer reuniones previas y canales de comunicación claros, que permitan alinear expectativas, responsabilidades y flujos de información antes de llegar a la feria.


Esta preparación no elimina la incertidumbre, pero sí reduce la improvisación innecesaria.


Durante: ejecutar, ajustar y evaluar


La fase de ejecución es, sin duda, la más compleja. Puedes planificar mucho y aun así encontrarte con cambios constantes. Por eso, el foco no está en ejecutar de forma rígida, sino en implementar lo planificado con capacidad de ajuste.

Durante la feria fue fundamental:

  • partir de las instrucciones y objetivos definidos,

  • realizar evaluaciones diarias para identificar qué estaba funcionando y qué no,

  • hacer ajustes oportunos sin perder de vista el objetivo general,

  • y mantener una alineación constante del equipo, recordando que cada rol existe por una razón.


Hacer todo, todos, al mismo tiempo no es ideal. Justamente por eso, la definición previa de roles permitió que los objetivos se sostuvieran incluso cuando fue necesario adaptarse.


Ir con los sentidos bien puestos es clave. Seguir una agenda planificada no impide estar abierto a nuevas oportunidades; al contrario, una buena planificación permite discernir cuáles oportunidades vale la pena incorporar y cuáles no.



Después: donde empieza el trabajo real


Paradójicamente, cuando la feria termina, el trabajo recién empieza. Sin una estrategia post-feria, la inversión realizada difícilmente se traduce en resultados reales.

En esta etapa, resultó clave:


  • levantar una encuesta interna para validar experiencias y percepciones del equipo,

  • elaborar un reporte de logros,

  • sistematizar lecciones aprendidas,

  • y construir una hoja de ruta clara para dar seguimiento a los contactos y oportunidades generadas.


Es aquí donde se define si la participación en una feria internacional fue solo una experiencia interesante o una decisión estratégica con retorno real. Si no se capitalizan las acciones post-feria, la inversión pierde sentido.


SIGEP dejó contactos, ideas y aprendizajes. Ahora el desafío es el mismo que en cualquier proyecto bien gestionado: convertir todo eso en resultados y proyectarlo hacia el futuro.

 
 
 

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