Lo que mi comunidad recomendó para entender qué significa ser mujer hoy
- Lisette Villacres
- 7 abr
- 3 min de lectura
El Día Internacional de la Mujer pregunté en mi cuenta de Instagram @lvg_consulting_ec por los referentes culturales que ayudan a pensar qué significa ser mujer hoy.
Las respuestas llegaron en distintos formatos y alcances: algunas con las razones por las cuales la referencia era relevante, otras sin explicaciones, pero no por eso menos valiosas. Recomendaciones que en todos los casos: invitan a leer, ver, escuchar; a moverse, y sobretodo que, confirman la importancia de tener espacios de intercambio entre mujeres.
Aunque ya pasó el mes de la mujer, esta reflexión no se queda en marzo. Nos acompaña y se transforma con el tiempo. También se construye en lo que consumimos, en lo que cuestionamos y en lo que dejamos de aceptar como dado. Por eso vale la pena recapitular estas recomendaciones en este breve espacio, como un repositorio al que se puede volver, que acompañe cuando haga falta y que siga abriendo preguntas.

Algunas recomendaciones giraron alrededor de las condiciones que han definido históricamente la experiencia de ser mujer. Kim Ji-younng, nacida en 1982, de Cho Nam-joo, recordó que las libertades no han sido iguales para todas, mientras que The Handmaid’s Tale de Margaret Atwood, plantea un escenario donde esas libertades pueden ser revertidas. El libro de Atwood fue adaptado a una serie que se encuentra en Amazon Prime.
En esa misma línea, La guerra contra las mujeres de Rita Segato, propone entender la violencia sobre los cuerpos femeninos como una forma de ejercer poder, y la literatura de María Lugones pone en relevancia el feminismo dentro del pensamiento decolonial.


Otras sugerencias se centraron en la maternidad, no como ideal sino como experiencia atravesada por diversas emociones, códigos sociales y mucho más. La serie Working Moms de Catherine Reitman nos ayuda a comprender la realidad de las madres que trabajan y, recomendación que fue realizada junto al libro La madre que puedo ser de Paulina Simon Torres.
Este último fue sugerido en dos ocasiones, hilando experiencias, preocupaciones, dudas, incluso reclamos que dejan de sentirse individuales. En esa misma conversación también surgió Mamá desobediente de Esther Vivas, cuestionando los mandatos que rodean la maternidad.

Una persona se enfocó en referencias que ayudan a desmontar o tensionar la idea de feminidad. Pechos y huevos de Mieko Kawakami propone mirar el cuerpo y la feminidad sin romanticismos, junto con Bad Reputation de Joat Jett, sobre vivir sin la carga de la opinión de las demás personas.

Por último, el libro I Who Have Never Known Men de Jacqueline Hartman empuja la pregunta hacia lo que queda de nosotras cuando desaparecen los roles conocidos.

Para quienes se preguntan por mis propios referentes, los que incluí en mi reel se encuentran: Una mujer fantástica (película), Seremos jaguares (libro) y Yo quiero bailar (canción).
En Una mujer fantástica protagonizada por Daniela Vega hay una idea de dignidad que no negocia, incluso desde la vivencia de una mujer trans en contextos de duelo y discriminación. En Seremos jaguares de Nemonte Nequimo se rescata la vivencia de mujeres detrás de la defensa del territorio y su cosmovisión. Y en Yo quiero bailar de Ivy Queen (quién no ha cantado esta canción) hay algo igual de político: la capacidad de poner límites claros sobre el propio cuerpo y el deseo, incluso en espacios donde eso no siempre ha sido la norma.
Esta no es una lista cerrada ni pretende serlo. Pero sí permite ver algo en conjunto: que aunque tenemos referentes distintos hay temas compartidos que nos permiten empatizar y crear una comunidad activa.
Y quizás ahí también hay una razón para volver a estos referentes, especialmente desde espacios profesionales como la consultoría. Porque trabajar con políticas públicas, desarrollo o gobernanza implica leer realidades complejas, entender tensiones y no perder de vista a las personas detrás de los datos. Tener estos marcos no es accesorio. Es lo que permite hacer mejores preguntas, incomodar lo que parece dado y, sobre todo, no reducir la experiencia de las mujeres a una sola historia.




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