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Juventud, empleo y derechos: diálogos urgentes para el Cono Sur

  • Foto del escritor: Lisette Villacres
    Lisette Villacres
  • 20 ago 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 10 sept 2025

El 20 de agosto de 2025, Jacobo Velasco de la Oficina de la OIT para el Cono Sur presentó sus reflexiones sobre el informe que pone en el centro un tema tan urgente como complejo: la inserción laboral juvenil. El estudio Juventud en cambio: Desafíos y oportunidades en el mercado laboral de América Latina y el Caribe, combina datos cuantitativos y cualitativos para mostrar las tensiones que enfrentan las y los jóvenes al momento de acceder a un empleo adecuado.



Uno de los aspectos comentados fue que: cuando la puerta de entrada es el trabajo informal, existe un 70% de probabilidad de permanecer en esa condición. La informalidad se convierte así en un círculo difícil de romper, especialmente para mujeres jóvenes que, además, enfrentan la carga del trabajo no remunerado en los hogares.


El informe de la OIT también identifica debilidades persistentes en el diseño de políticas de empleo juvenil orientadas a la formalidad. Entre ellas destacan tres:

  • Desconexión con la heterogeneidad: las políticas aplicadas no han sabido responder a la diversidad de unidades económicas y trayectorias juveniles.

  • Ausencia de voces del sector informal: los actores informales han tenido una limitada representación en el diseño y puesta en marcha de estrategias de formalización.

  • Informalidad anclada en factores estructurales: edad, falta de información y antecedentes familiares en trabajos precarios refuerzan la reproducción de la informalidad.




Más allá de empleos “buenos” o “malos”

Durante la discusión, Pablo Bobic (Confederación de la Producción y del Comercio, Chile) recordó que catalogar un empleo como “bueno” o “malo” es insuficiente. La clave está en regularlo para evitar la precarización. Coincidió con el informe en que los jóvenes tienen menos opciones de movilidad hacia el empleo formal, y subrayó la urgencia de mejorar las políticas de intermediación laboral y de habilitar espacios de diálogo con la juventud como protagonista.


El empleo como derecho

Laura Martínez (PIT-CNT, Uruguay) aportó una mirada contundente: el empleo juvenil debe entenderse desde una perspectiva de derechos. En Uruguay, la tasa de desempleo juvenil supera el 27%, agravándose fuera de Montevideo. Si bien existe una ley de empleo juvenil, esta suele generar empleos temporales sin garantías de continuidad. Martínez resaltó la necesidad de repensar el modelo productivo para que genere trabajos de calidad, incluir la corresponsabilidad en los cuidados y atender las múltiples barreras que enfrentan mujeres migrantes y jóvenes con discapacidad.


Brechas persistentes y políticas insuficientes

Por su parte, Diego Vidal (Subsecretaría del Trabajo de Chile) advirtió que el 13,2% de los jóvenes entre 15 y 24 años en Chile no estudian ni trabajan. La pandemia profundizó el problema, en parte porque alargó los periodos de estudio. Además, reconoció que las políticas de subsidios al empleo juvenil no han sido suficientes. De ahí la importancia de un rediseño que mejore la focalización y simplifique el acceso, junto con un sistema de inteligencia laboral capaz de anticipar cambios en un mundo del trabajo en constante transformación.


Un desafío estructural

El informe y las voces de los panelistas convergen en un punto: la inserción laboral juvenil en el Cono Sur no puede abordarse con soluciones parciales. Se requiere un cambio estructural que articule políticas de educación, protección social, igualdad de género, intermediación laboral y diálogo social. Y, sobre todo, se necesita reconocer que los jóvenes no son un grupo homogéneo: su heterogeneidad debe ser parte de la ecuación para construir un futuro laboral más justo e inclusivo.


De los diagnósticos a la acción


El gran riesgo de estos informes es que se conviertan en un instrumento valioso pero influyente en las políticas, programas y proyectos sobre empleo juvenil. La urgencia de la juventud en la región exige ir más allá del diagnóstico: requiere el diseño de proyectos claros, con objetivos definidos, métricas de impacto y planes de sostenibilidad. Es decir, gestión estratégica que permita traducir las recomendaciones en transformaciones reales.


Aquí es donde mi oferta de valor entra en acción, bajo una combinación entre mentorías académicas y el diseño de proyectos con metodologías internacionales como PMP. Si quieres ser un actor de cambio, trabajemos en conjunto. La juventud necesita políticas que reconozcan su diversidad y programas que puedan ser gestionados con rigor técnico, pero también con sensibilidad hacia las trayectorias de vida que están en juego.




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